Primero fue su familia. Después, una pregunta: ¿y la economía que yo quiero construir?
Gaby se convirtió en madre y dedicó años a su casa y a sus hijos. Fue una decisión que no cambiaría. Pero un día sintió algo más: el deseo de tener ingresos propios, de decidir, de aportar y de ofrecerle a su familia un mejor futuro.
Exploró el mundo digital. Probó caminos distintos. Y descubrió dos cosas que lo cambiaron todo: una buena educación y una comunidad que camina contigo.